Historia de San Expédito

En el idioma Español, Expedito es un adjetivo, su significado es militar. Expedito quiere decir liberarse de todo aquello que te ata, mal, amenaza con la prontitud. Fue un militar del imperio Romano y estaba a cargo de una legión. Vivió a principio del siglo IV, tenía más de seis mil hombres que él comandaba, él estaba a cargo la XII legión romana conocida como “Fulminata”, con el rango de General de División.

El emperador Dioclesiano emitió un decreto ordenando la persecución de los cristianos que se oponían o profesaban la fe politeísta (creían en la existencia de varios dioses) oficial del imperio. La pena era la muerte en forma de flagelación y decapitación, para los funcionarios del imperio militar o civil que se convirtieran al cristianismo.

Hay un hecho que marcó a San Expedito en el campo de batalla, se enfrentaron a los barbaros en armenia y Turquía, pero no tenían provisiones, ni agua ni alimentos por lo que iban a una inminente derrota. No obstante, ellos habían visto a los cristianos elevar sus manos al cielo y rogar a ese Dios único de los seguidores de Cristo que ellos habían escuchado hablar. Los soldados hicieron lo mismo, uno a uno levantaron los brazos al cielo, rogando a Dios en pleno campo de batalla. El enemigo se sorprendió, sin poder comprender lo que ocurría. Justo en ese instante hay vientos huracanados, rayos y tormenta, y en medio de tanta confusión la legión reacciona aprovechando la situación, obteniendo así la victoria. De ahí, el nombre de “Fulminata” para la legión.

A partir de ese momento muchos soldados se convirtieron al cristianismo de inmediato, fascinados  de haber sido testigos del  gran poder de Dios, tal singular acontecimiento llegó hasta los oídos del  Dioclesiano, el emperador romano, el cual   ordenaba sin piedad alguna las más sangrientas y terrible persecución a los cristianos con el fin de minimizar la comunidad cristiana  y era obvio que daría  órdenes estrictas para detener la revuelta militar de soldados convertidos al cristianismo.

Sin embargo a Expedito, Dios lo toca, y muchos de sus soldados lo invitaban a que recibiera a Dios en su corazón; lo cierto es que Expedito fue tocado por la gracia de Dios y recibió la luz Divina, este momento haría cambiar su vida y convertirse al cristianismo.

Analizando los hechos vividos e inspirado por el Espíritu Santo, Expedito toma la decisión de cambiar su vida y convertirse al cristianismo, fue cuando se le apareció el espíritu del mal, en forma de un cuervo, este le gritaba: “cras, cras, cras” palabra que en latín quiere decir: “mañana, mañana, mañana” induciéndolo a postergar la decisión para mañana, no te apresures, espera para convertirte. Entonces San Expedito pisoteó el cuervo gritando: “hoy”, nada de retrasos. No lo dejaré al siguiente día, si hoy es posible, hoy lo haré. Y así Expedito se convirtió al cristianismo.

Comenzó a proteger a las victimas que eran atacadas y tragadas por los leones y fieras del circo. Viendo el emperador que lo están desafiando, como consecuencia de hacer caso omiso al decreto, al instante ordenó su arresto.

El emperador Dioclesiano lo mandó a matar, fue sacrificado en Melitene, Armenia. La pena fue la flagelación decapitación, y junto a él, otros compañeros de armas, un 19 de abril, fecha en que se lleva cabo por la iglesia su festividad y en relación con su nombre se le considera el Patrón de las causas urgentes e imposibles, tal como se le denomina también a San Judas Tadeo y a Santa Rita.

San Expedito es conocido como uno de los abogados de las causas imposibles y prolongadas, siendo el protector de los militares, los viajeros y también los estudiantes, los jóvenes, también por los enfermos. Su culto se ha difundido especialmente en estos tiempos. La imagen de San Expedito corresponde a un soldado con uniforme de legionario romano, pisando un cuervo, en una mano sostiene una hoja de palma, la cual representa el martirio a que fue sometido y en la otra mano una cruz con la palabra: “Hodie” que significa hoy, como símbolo de su conversión en la fe cristiana.